ACORDARSE DE NO OLVIDAR
El 9 de febrero de 1960, el presidente Arturo Frondizi ―que había ascendido al poder mediante la proscripción del Partido Peronista― clausuró la revista Mayoría e hizo que la policía federal detuviera a su director, Tulio Jacovella, por haber publicado los capítulos del libro El caso Satanowski de Rodolfo Walsh.
Según relata el historiador Felipe Pgna(1) , El doctor Marcos Satanowsky apareció muerto en su estudio de la calle San Martín 536 el 13 de junio de 1957. Como denunció oportunamente Rodolfo Walsh en el Caso Satanowsky, el asesinato fue cometido por sicarios del increíble general Quaranta, el mismo de los fusilamientos y del asalto a la embajada de Haití. Walsh pudo establecer que el abogado fue acribillado por una patota de la SIDE compuesta por José Américo Pérez Griz, Rodolfo Ladislao Palacio y el “Huaso” Marcelino Castor Lorenzo, un hombre de largo prontuario. Como señalara Walsh, Quaranta cubrió los cuadros de la SIDE con militares gorilas y delincuentes comunes sin una clara línea divisoria.
El gobierno de facto autodenominado Revolución Libertadora, cuando realmente era una Revancha Fusiladora, argumentaba que el abogado Satanowsky tenía docmentación probatoria de que Ricardo Peralta Ramos, le había vendido el diario La Razón a Miguel Miranda, presidente del Banco Central del gobierno peronista. El objetivo final era quedarse con el diario.
El abogado ejercía la docencia en la UBA, razón por la cual “los fusiladores” decretaron que ningún profesor podía intervenir “…por sí o por interpósita persona, en el asesoramiento, defensa, patrocinio o representación de personas y/o sociedades o asociaciones interdictas o sometidas a responsabilidad penal, civil y/o administrativa por delitos o irregularidades investigadas durante el gobierno de la Revolución Libertadora.”
De esta manera, los “libertadores” esperaban que el brillante abogado abandonara a su defendido para hacerse más fácilmente del diario. Sin embargo, Satanowsky no se rendiría tan rápido y, puesto en la disyuntiva, declararía:
“Entre el honor de desempeñar la cátedra y el deber de asistencia jurídica a los que erróneamente han sido incluidos en los decretos sobre interdicciones, opto por el segundo… En todos los países civilizados, la defensa de la vida, honor e intereses de las personas, es sagrada e intocable. Aun los criminales de guerra han sido defendidos por los mejores abogados del país vencedor.”
Motiva este escrito la recordación de la fecha, la muestra de otra de las cobardes acciones de Arturo Frondizi, traidor del más elemental sentimiento democrático puesto al servicio de quienes poco tiempo después, como es costumbre entre rufianes, lo expulsarían del poder para habilitar una vez más el acceso a la corrupción militar.
“Lo que no recuerdo no pasó” dice un tema musical más o menos de moda. Y eso es lo que pretenden instalar con las reiteradas omisiones de los hechos históricos.
Tenemos la suerte de tener buena memoria y la oportunidad de utilizar los nuevos medios de comunicación para transmitir los recuerdos.
Pareciera haber una tendencia reiterar una expresión aplicada una y otra vez a innumerables situaciones: “Eso ya prescribió”. No, ni se les ocurra, hay cosas que no prescriben y no prescribirán mientras sigamos manteniendo viva la memoria de los hechos.

Redaccion

Comentarios (0)
Comentarios de Facebook (0)