EDADISMO: LA DISCRIMINACION CONTRA LOS ADULTOS MAYORES

EDADISMO: LA DISCRIMINACION CONTRA LOS ADULTOS MAYORES

Por Mauricio Francolino

 

Al llegar a los 60 ó 65 años, según el país, las personas suben un escalón en el ciclo de la vida, pasando automáticamente de la adultez a la tercera edad. La discriminación no es ajena a la vejez y se manifiesta en todos los ámbitos de los sectores público y privado. Además del Estado, garante de los derechos y las libertades, otros organismos que intentan poner límite al edadismo son la Organización de los Estados Americanos, por medio de su Convención, y en el Congreso Nacional, a través de un proyecto de Ley presentado este año.

El término edadismo nació en 1969 como viejismo (ageism en inglés) y fue acuñado por el gerontólogo estadounidense Robert Butler para referirse a la discriminación a la vejez. Luego este fenómeno fue estudiado e introducido a la Argentina por el médico, especialista en Psiquiatría y Geriatría, Leopoldo Salvarezza.

Cinco años atrás la Organización de los Estados Americanos (OEA), a través de la  Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, de la cual Argentina es Estado Parte, definió que la discriminación por edad en la vejez “es cualquier distinción o restricción basada en la edad que tenga como objetivo anular o restringir el reconocimiento o ejercicio en igualdad de condiciones de los derechos humanos y libertades fundamentales en cualquier esfera de la vida pública y privada”.

Esta problemática contra los mayores es transversal a todos los ámbitos: la salud, la económica, la política, lo cultural y lo social. En este último caso, y en particular a la “relación con el entorno”, en nuestro país el 9% de la población conoce a un anciano que ha sido maltratado por un familiar, señala la  Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores del INDEC. Y menciona a los bancos, las oficinas públicas y los consultorios médicos como los lugares donde peor trato se ofrece a los mayores, siendo las mujeres las más perjudicadas. Por otro lado, el Mapa Nacional de la Discriminación del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) informa que más de un 40% de los ancianos recibe algún tipo de discriminación.

Sobre la esfera laboral, en el sector público, el Subsecretario Paritario del gremio UPCN de la provincia de Buenos Aires, Juan Pablo Martín Oyarzabal, formuló que “en la gestión de Cambiemos hubo actos de discriminación por edad cuando jubilaron compulsivamente a trabajadores”, y agregó: “Esto privó a la Provincia de los agentes con mayor experiencia que querían seguir volcando su saber en la administración pública y a su vez no les permitió acumular más años de aportes para una mejor retribución como pasivos”.

El Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, expresó en un seminario de FOPEA que el Estado nacional ha incurrido en una discriminación histórica en referencia a los bajos haberes jubilatorios. En cuanto al actual Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires mencionó como discriminatoria la disposición (de corta duración) que impidió a los mayores de 70 años movilizarse sin permiso oficial. Otro caso puede advertirse en la decisión del Presidente de apartar de su cargo al ex titular de ANSES, motivada, entre otras aristas, en la situación en la que se expuso a los jubilados al contagio del Coronavirus cuando debieron abandonar la cuarentena para cobrar sus ingresos en bancos.

A nivel Legislativo, y como otra forma para tratar de resolver esta problemática, este año se presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de Ley para eliminar todo tipo de discriminación por edad. Su autora, la Diputada Gabriela Cerruti, a quien consultamos aunque sin respuestas, expresó en su Twitter: “Es un proyecto contra el Edadismo. Necesitamos impedir la estigmatización y la discriminación por motivos de edad y promover acciones para garantizar una vejez plena de derechos”.

Un enfoque diferente a esta discriminación contra los ansíanos es planteado por la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores a través de la promoción de “la cultura del buen trato a los adultos mayores”, expresó por teleconferencia una funcionaria del Organismo, y dijo que se abordan diferentes temáticas “como la diversidad sexual o la autonomía, buscando hacer eje en los artículos de la Convención” de la OEA.

La importancia intrínseca de este fenómeno se torna más preocupante a partir del envejecimiento poblacional evidenciado en las últimas décadas. Argentina, que tiene una de las mayores tasas de vejez de Latinoamérica, reflejó en el último Censo nacional que más del 14% de la población es mayor de 60 años. Las proyecciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas muestran que para 2025 un 25% de las personas llegaran a los 60 años en el país.