EL PODER DE IMAGINAR
“La imaginación al poder” decían (decíamos) a fines de los ’60. Lejos de ello, nos prohibieron la imaginación e impusieron el poder de la ignorancia.
Con una convicción de verdad divina, alentaron (alientan) la educación basada en la información más que en la formación y la imposición de contenidos “ciertos” por sobre la búsqueda de dudas a resolver.
Sin negar el valor del conocimiento (en verdad, es eso lo que se busca) no ha sido éste el que ha permitido la evolución. Si nos basamos solamente en el conocimiento, siempre se hará todo igual, se aceptará solamente como válido lo que se conoce, lo que se sabe.
La estigmatización del error ha llevado a la neutralización de la curiosidad. Una educación basada en la memorización de datos innecesarios (al menos de memorizar, máxime cuando hoy se los encuentra, más actualizados, con un simple click) y la aceptación sin discusión de verdades impuestas desalentó a la investigación reduciéndola, especialmente en colegios y universidades, al copy/paste de Wikipedia por citar algunas de las fáciles soluciones con que los estudiantes resuelven los “trabajos de investigación”.
¿Se puede enseñar a imaginar? ¡Sí, claro! Se puede y se debe. Una vez más destaco la importancia de la lectura como motivadora de la imaginación. Luego, la redacción. Pero, por sobre todo, aplicar el principio básico de la filosofía: la puerilización, es decir, el hacernos niños y preguntar (y preguntarnos) ¿por qué?, ¿cómo?, ¿de dónde?, ¿cuándo?, etc.
“You may say I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will be as one…”
(Puedes decir que soy un soñador,
pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros,
y el mundo será uno solo…).
Oscar Boubée
#CUIDEMONOSENTRETODOS
#VACUNATE
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Redaccion

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