En adhesión a las reflexiones sobre el 12 de octubre.

En adhesión a las reflexiones sobre el 12 de octubre.

El dueño de la tierra miraba

tratando de ver

lo que veía

el barbado maloliente

acorazado

de acero el cuerpo

de soberbia el alma.

El hombre que se impuso

con cruces

y arcabuces

miraba

(parecía mirar)

la quieta extensión de agua

que se extendía a sus pies.

El dueño de la tierra

trataba de entender.

El que conquista, manda.

El que manda, impone.

El que impone, exige.

El tono,

el grito,

la adustez del rostro

exigían respuesta.

El dueño de la tierra

le preguntó en su lengua,

la aún no despojada,

la que seguía bravía

la lucha denodada por no sucumbir,

si era por el agua que le preguntaba.

Se llama agua ¿qué otra cosa podía ser?

Y el aguerrido guerrero acorazado,

que siempre viera mares, nunca lagos,

forzaba petulante la respuesta.

¿Por el agua me pregunta, señor?

decía el dueño de la tierra

sin entender que el otro no entendiera

y repitió:

Y pa, karai?

Y el otro,

el conquistador,

conquistado en la ignorancia

por la lengua que lo pervive,

hizo nombre la duda

quedando en el misterio de los siglos

el innombrable nombre de lo eterno

que en el sigilo de las aguas guarda

el gutural sonido primordial.

Oscar Boubée – 2013

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