PADRES CONTROLADORES

PADRES CONTROLADORES

El reciente suicidio de niños debería llamarnos la atención. 

Recuerdo que en mi infancia y en la infancia de mis hijos, los adultos trataban cosas de adultos en mesas de adultos y los niños cosas de niños en sus reuniones con niños. Los niños no opinaban en cosas de mayores y en el cine se aplicaban algunas restricciones como Prohibida para menores de 14 años o Prohibida para menores de 18 años. Antes de los 14 o de los 18 no te dejaban entrar y los padres no te dejaban ir. Simple. 

FACEBOOK es una red social para adultos. Entre sus condiciones de acceso está la de tener no menos de 18 años. Entonces, pregunto: ¿qué hacen menores de 18 con cuentas en FACEBOOK? 

Es acá cuando los padres salen con eso de que a los niños no se les puede negar nada, que igual lo van a hacer, que al final ellos también tienen derechos, etc. etc. etc. Y más etc. 

Hubo una época en la que los canales de TV tenían un horario de protección al menor. Hoy día a las 2 de la tarde, por decir, pasan telenovelas que contienen casi sexo explícito. Más de una, habría sido prohibida para 18 en mis años mozos. “¡Qué viejazo, Boubée”! me parece escuchar. Y… sí. Me considero un tipo evolucionado, libre pensador, defensor de la libertad irrestricta, pero… ¡NI TAN PELADO NI DOS PELUCAS! 

La adolescencia es una de las etapas más complicadas en la vida del ser humano. Ese período de metamorfosis, ese tránsito de niño a hombre, de niña a mujer, es uno de los momentos más traumáticos de todo el proceso de crecimiento del ser humano. Y en el que menos bola les dan a los niños. “Está en la edad del pavo”, “Está insoportable”, “Anda con las hormonas alteradas”, “No sé qué hacer” son algunas de las tantas frases con que los padres se refieren a sus hijos adolescentes. Y, faltos de la educación adecuada y temerosos de perder el vínculo con los hijos, los padres ceden y conceden más, mucho más de lo que deberían. Sin tomar en consideración a los que ceden y conceden porque es más fácil. Que no son pocos. 

El control parental hasta los 18 años no es solo un derecho de los padres. ES UNA OBLIGACIÓN.  

Eso del Viejo Vizcacha en el Martín Fierro no es ninguna frase fruto de la sabiduría. Lejos de ello: 

“Un padre que da consejos, 

más que padre es un amigo…” 

¡NO! ¡NO! ¡MIL VECES NO! Un padre es un padre. Cordial, ameno, afectuoso… pero padre. Un amigo es un compinche, un compañero de farras, un par. Al pasar el tiempo y avanzar los años, alcanzada la mayoría de edad del hijo, puede ampliarse el ámbito a compartir y los temas a encarar. Pero si nos ponemos en par desde la infancia, para los chicos seremos tan infantes como ellos y, entonces, ¿por qué habrían de obedecer? 

“¿Obedecer? ¡Por favor, eso suena a cosa de perros!” No, suena a responsabilidad, simplemente. 

Yo no soy ningún ejemplo de nada y muchas cosas las he aprendido con el tiempo. A veces, tarde. Por eso invito a la reflexión. Porque cada vez que veo que un niño (o una niña, como fue este caso) se quita la vida me aterra pensar que algo así podría haber pasado con algún hijo mío por mi culpa, por no haber estado a su lado, por no haber podido o sabido hablar, por…, por…, por… 

(NOTA: Dejo en claro que tal como lo marca la RAE el masculino abarca al femenino. Cuando digo padre, también abarca a la madre. Cuando digo hijo, también abarca a la hija, etc. Así es el idioma.)