QUEMAR LOS LIBROS… ¡NO!

QUEMAR LOS LIBROS… ¡NO!

Ya no se trata de que estemos de acuerdo o no con la cuestión de género, de que se enseñe tal o cual cosa o tal o cual otra. Eso es conversable, discutible, analizable, debatible.

QUEMAR LIBROS no permite discusión. NO SE HACE. Punto.

Podés estar de acuerdo o no con que en tu casa lean Filosofía en el tocador de Sade. Podés, incluso, decidir que no se lea en las escuelas ni en los colegios. Pero JAMÁS, NUNCA, DE NINGÚN MODO mandarlo a la hoguera.

Mi primera biblioteca fue quemada como medida de protección cuando los militares de la dictadura empezaron a buscar libros subversivos en las casa de los estudiantes, de la gente que leía, de los intelectuales. Muchos amigos murieron a causa de ello, otros desaparecieron y otros sufrieron muchos años de cárcel, tortura y terror.

Dentro de ese grupo de jóvenes idealistas que jamás matarían ni a una mosca, estaba una amiga que había tomado una opción, la que la alentaba parte de la iglesia católica: la opción por los pobres.

Su única preocupación, dolor, desvelo, razón de ser era velar porque los niños —¡todos los niños!— tuvieran un plato de comida y acceso a la educación.

Visitaba las villas, los ranchos, las zonas marginales con su pan y sus libros. A pecho abierto. A pura sonrisa. Con pleno coraje. ¡Necesitar coraje para llevar el pan! ¡Por favor!

Un día la “chuparon” (encarcelaron) por subversiva. La volví a ver muchos años después. Ya no era ella. Lo habían logrado. Le mataron la sonrisa, le violaron el pecho y le quitaron el coraje. Pero me dijo que lentamente los iría recuperando, porque ahora podía volver a leer y entonces…

Si no les gusta un libro, no lo compren. SI no les gusta lo que dice, escriban diez que digan lo contrario. Si no les gusta lo que escribo, no me lean o discutan o enójense o… hagan lo que quieran. MENOS QUEMAR LOS LIBROS.

Oscar Boubée

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#CUIDEMONOSENTRETODOS