SALARIO UNIVERSAL ARGENTINO III (Final)
Pero esto sería una sobrecarga al estado que nos llevaría a la dominación y la dependencia.
No necesariamente. Puestos a imaginar, pensemos qué pasaría si al nacer cada niño o niña se le otorgase un árbol productivo. Un nogal, por ejemplo. Y que este árbol rindiese frutos y el beneficio de esos frutos se adjudicasen a la caja de ahorro del niño o niña al que se le adjudicó. El estado lo único que habría regalado habría sido la plantita inicial y el terreno donde crecer. El mantenimiento, las podas y cosechas y todo lo vinculado a la producción de esos árboles generaría trabajo en beneficio de otras personas que, a su vez, en su momento determinado, también podrán trabajar al servicio de quienes vengan detrás.
El 25 de marzo de 20202 The Washington Post publicó un editorial bajo el título O MUERE EL CAPITALISMO SALVAJE, O MUERE LA CIVILIZACIÓN HUMANA
El autor comienza señalando que no es comunista, más aún, que es un demócrata con ideas republicanas. Y hace esa aclaración porque “…los reaccionarios, ultraconservadores les tienen mucho terror a estos títulos; y casi siempre ante la falta de argumentos sólidos, terminan repitiendo y adjudicándonos calificativos que solo han escuchado, pero que, en la mayoría de los casos, desconocen su significado.”
Luego de proponer revisar el libro “La riqueza de las naciones” de Adam Smith, “…el escocés que logro articular con sus ideas, los pilares de la Economía Moderna que le dio paso al Capitalismo Moderno”. propone, también otra obra del mismo autor: “Teoría de los sentimientos morales” donde hace una crítica muy puntual a la conducta de la avaricia humana.
Luego recuerda el juramento de Barack Obama al asumir como presidente de los EE UU el 20 de enero de 2009. Recordemos que Obama recibía un país en bancarrota, epicentro de una gran recesión mundial.
“Pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede salirse de control; y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando solo favorece a los que ya son prósperos”.
Luego sigue diciendo el autor del editorial referido: “En los últimos doscientos años, nos hemos consumido la energía fósil concentrada de nuestro planeta desde sus orígenes. La danza del capitalismo salvaje va dejando por su paso, la destrucción acelerada de los recursos naturales del planeta; la explotación inhumana del hombre; y la manipulación de la mente humana para que este, de forma sistemática, se convirtiera en un rehén de las sociedades de consumo, que sin darse cuenta se convierta en el arma de su propia autodestrucción.”
“La pandemia quito el antifaz del modelo económico de las naciones más poderosas del Planeta (Estados Unidos y China); y en el caso de Italia y España; ambos países miembros de la OTAN, que maneja un presupuesto de casi 2 mil millones de dólares, se vieron como los más pobres del barrio, que fingían ser ricos, pero no tenían ni donde caer muertos. La realidad ha quitado el efecto de la anestesia del capitalismo salvaje; y ha tirado sus cartas sobre la mesa. Ha llegado la hora de replantear y de humanizar este modelo económico; y hacernos el siguiente planteamiento: ¡O muere el Capitalismo Salvaje, o muere la Civilización Humana! Como decía Albert Einstein: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes”. No podemos seguir viviendo en un planeta donde más del 80% de la riqueza, está concentrada en un 1% de la población.
Pero ¿no es algo de locos hacer estos planteos?
Muy probablemente, pero no creemos que haya tipo más loco que Donald Trump y llegó a presidente de los EE UU. O un Bolsonaro en Brasil. Pareciera ser que cuando la locura es de derecha y a favor de los ricos, no hay problemas, pero cuando se habla de mayor distribución de los recursos, más equidad entre las personas, mayor participación del estado garantizando la salud pública, la educación, el transporte ¡no! ¡ahí no! esa locura atenta contra la sociedad.
Entre los tantos escritos que circulan por las redes sociales, nos pareció muy interesante compartir este: CÓMO PREPARARSE PARA EL COLAPSO DEL CAPITALISMO, publicado inicialmente por Bill Mollison, cocreador de Permacultura.
En el mismo, el autor propone a cada persona:
“1. Aprenda a plantar, no solo un huerto, sino también cultivos básicos (maíz, yuca, etc.) y árboles (frutales, nativos, leñosos);
2. Cree un vínculo con alguna tierra, ya sea la suya o la de un pariente, un proyecto, un jardín comunitario, etc. Participe con las personas que viven allí, vaya poco a poco buscando formas de pasar más tiempo en el campo que en la ciudad, aprendiendo a plantar, construir, tratar los desechos orgánicos y sanar en la naturaleza;
3. Desarrolle habilidades prácticas (cocina, carpintería, reparación de máquinas, procesamiento de alimentos, costura, etc.) y enseñe estas habilidades a niños y amigos, vecinos, vecinos;
4. Busque un grupo de apoyo mutuo, donde las personas se cuiden entre sí, hagan productos de necesidad básica colectivamente, como productos de higiene natural, remedios naturales como jarabes y tinturas de hierbas, procesamiento de alimentos, como alimentos conservados y fermentados;
5. Simplifique su vida ahora, liberando más espacio y tiempo. Descubra todo lo que puede hacer sin dinero, como caminar, hacer ejercicios, manualidades y artes del cuerpo, socializar con sus seres queridos, jardinería;
6. Sepárese de la lógica de consumir más y más. Prefiera productos artesanales que duran mucho tiempo, de calidad, hechos por pequeños productores, empresas sociales y empresas económicas solidarias. Es momento de hacer intercambios, dar y recibir obsequios por valor afectivo, en lugar de valor financiero;
7. Intercambie, almacene, multiplique y disemine semillas criollas (nativas, no modificadas genéticamente, producidas por la agricultura popular y familiar);
8. ¡Reconozca que la vida será mucho mejor después! Solo estamos en transición.”
"Nuestra creatividad es el límite del sistema"
No sabemos si esta es una receta universalmente aplicable, pero, sin dudas, es una propuesta de las tantas que deberíamos atender para salir de esta pandemia con el beneficio del aprendizaje.
Lo innegable es que el dinero acumulado, las cosas atesoradas, las riquezas adoradas no se pueden comer, que en los momentos de soledad es muy poco para lo que sirven.
Claro que el dinero es necesario para afrontar las adversidades, por eso proponemos que todos tengan un recurso mínimo garantizado de suerte tal que no se deje la vida para obtenerlo.
Si bien la fórmula es muy simple, su aplicación habrá de encontrar palos en las ruedas. El egoísmo es un factor de gran incidencia y el capital con que cuentan los más grandes egoístas da para para pagar muchas conciencias venales, especialmente de muchos que dicen ser periodistas pero que, en verdad, son meros comerciantes, mercenarios tanto o más dañinos que aquellos que utilizan armas de fuego, porque las balas en algún momento se acaban, pero pareciera ser que las mentiras y las chicanas, no.
Pero ¿de dónde van a salir los recursos?
Así como en esta situación de emergencia se prevé una afectación del 2% del PBI, pues bien, que se afecte, directamente, el 10% si fuera necesario incluyendo el control estricto ed las tributaciones.
¿Y así quién va a querer invertir en nuestro país?
Quienes quieran y conciban la posibilidad de vivir en una sociedad equilibrada y con justicia social. Quienes entiendan y compartan una nueva manera de vivir, que vengan y se sumen a la propuesta. Quienes no lo entienda, que se vayan a los países de capitalismo salvaje a matarse entre ellos por dos monedas.
¡Esto es un delirio de zurdos trasnochados!
¡Para nada! En 2005, W. Chan Kim y Renée Mauborgne a través de Harvard Business School Press publicaron Blue Ocean Strategy. How to create uncontested market space and make the competition irrelevant (La estrategia del Océano Azul. Como desarrollar espacios de mercado no disputados donde la competencia sea irrelevante).
La teoría del océano azul se basa, especialmente, en la creación de mercados en áreas que no están explotadas y sus principios son cuatro:
• Crear nuevos espacios de consumo.
• Centrarse en la idea global y no en los números.
• Ir más allá de la demanda existente.
• Desarrollar la secuencia estratégica correcta.
Veamos: CENTRARSE EN LA IDEA GLOBAL Y NO EN LOS NÚMEROS. Esto no significa que no haya que evaluar los números, sino que no hay que centrarse SOLAMENTE en ellos, es decir, que la idea, la imaginación, la oferta adecuada, la atención correcta, los servicios complementarios, la postventa, entre otros varios etcéteras deben ser foco de atención. “Y… sí, pero todo pasa por los números” es probable que muchos respondan. “Sí, claro, pero PASAN, no se queda en los números.” Y a partir de la predisposición que tenga el empresario de analizar otras variables más allá de la que siempre sostuvo, se pueden empezar a generar los cambios para lograr distintos resultados.
En una parte del libro dice: “En un futuro todo nos dirige a crear una estrategia basada en innovación y valor, abriendo nuevos espacios sin competencia, que nos dé una nueva visión de nuevas fronteras.”
Han pasado 15 años de su edición. Ese futuro al que se refiere, es hoy.
En apenas días, fracción de tiempo imposible de medir por su pequeñez en relación a los millones de años de evolución de la naturaleza, se ha podido apreciar cómo en los ríos hay más peces, cómo se han reproducido algunas especies, cómo se ha mejorado la polución ambiental en innumerables ciudades. Esto permite suponer que, si adecuamos nuestro estilo de vida a algo más amigable, sea muy probable que el estado deberá hacerse cargo de la provisión de Internet, por ejemplo, garantizando el mejor servicio posible al menor costo que se pueda. Teletrabajo, teleeducación, telesalud son algunos conceptos que parecían imposibles de implementar y, sin embargo, han demostrado que, no solo sirven, sino que, además, ¡sirven mucho! Y que se pueden implementar fácilmente. Y eso significa menos gente en los medios de transporte públicos, menos autos en las rutas y las calles, menos gente yendo y viniendo gastando un tiempo que lo pueden aprovechar mucho más trabajando desde sus casas.
Claro que algunas industrias y diversas actividades deberán contar con trabajadores presenciales, pero la reducción podría ser muy significativa.
Esta larga cuarentena nos ha expuesto a mirar películas y series y tanta y cuanta cosa hemos podido para mitigar el aburrimiento y reducir las angustias. ¡Cuánta producción nacional podría encararse para cubrir los tiempos libres!
La educación merece un espacio aparte.

Redaccion

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