EL FIN DEL PODER
Ayer (16/12/2015) conversaba con un amigo al que hacía mucho tiempo no veía. No amigo amigo sino, más bien, un conocido al que respeto y siento algo similar de su parte hacia mí. Hablamos de un montón de cosas y en un momento se refirió al libro El fin del poder (Moisés Naím, 2014, Random House Mondadori, México.) Me pareció una visión más que interesante porque uno de los vectores del análisis es la fragmentación del poder que se produce al enfrentarse los grandes poderes tradicionales y los múltiples micropoderes.
Laura Loaeza Reyes, Investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, da una visualización muy comprensiva del tema: “El autor representa la correlación de fuerzas entre ambos –o la impotencia de los primeros frente a estos últimos– con la imagen de Gulliver atado al suelo por miles de liliputenses que le impiden moverse. El poder de los micropoderes reside en su capacidad de vetar, contrarrestar, combatir y limitar el margen de maniobra de los grandes actores, y tienen la ventaja de que al ser más pequeños son más ágiles, además de que su estructura es menos rígida que la de los grandes poderes.”
¿Qué pasará? No sé. Yo soy medio ácrata, pero entiendo que la sociedad necesita ciertas estructuras de poder. Lo interesante, es que el poder sepa que no es omnímodo ni absoluto.
Pareciera ser que las palabras finales del discurso de Abraham Lincoln en Gettysburg, el 19 de noviembre de 1863, cobra nueva vida y vigencia: “(…) el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra”.
Ojalá.
Oscar Boubée
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Redaccion

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