¿Y LA POBREZA 0?

¿Y LA POBREZA 0?

35,4%

Por si hay alguien a quien se le hace difícil establecer qué significa ese porcentaje, simplifiquemos con que en Argentina hay más de 10.000.000 de pobres.

Es como si TODOS LOS HABITANTES de República Checa o Portugal o República Dominicana estuviesen en la pobreza.

Hay más pobres en la Argentina que habitantes en Suecia o Israel o Paraguay o Uruguay o…

Ya no se trata de que sea el peor indicador desde la crisis de 2001 sino de que es una cifra vergonzosa y vergonzante.

Se trata de que Mauricio Macri cuando estaba en campaña para el 2015 PROMETIÓ, entre tantas otras falsas promesas, que habría de erradicar la pobreza.

Un montón de tarados dicen en sus programas de radio o televisión “negros de mierda” refiriéndose a los pobres, sin darse cuenta de que cada vez más los pobres dejan de ser negros, marginales, villeros…

Esos mismos energúmenos que se permiten hablar por los medios de comunicación al servicio de los socios del poder no entienden o no quieren entender o, si entienden, se niegan a aceptar que cada día son más los rubios de ojos azules (ponele) que caen en la pobreza.

No son los vagos, chorros, mantenidos, planeros, chorros, delincuentes, paqueros, fumones los 10 MILLONES DE POBRES. Entre ellos hay gente que laburó toda la vida y hoy tiene una jubilación miserable, otros que a fuerza de esfuerzos lograron abrir un negocito, montar un taller, hacer pulóveres, trapos de piso, bolsas de basura… También hay otros que se dedican a educar a los niños, cuidar las plazas, barrer calles, limpiar casas y que ahora son POBRES.

¿Se entiende?

Sigue habiendo gente que añora la época en la que Argentina era el granero del mundo y se daba el lujo de ser la tercera o quinta potencia mundial. Quizás en esa época el porcentaje de pobreza (no la cantidad absoluta, claro) haya sido similar o mayor. Porque cuando la Argentina era rica, el pueblo se moría de hambre.

La riqueza de unos sostenida sobre la pobreza de otros es una aberración. Pero la ampliación de la pobreza bajando a su nivel a gente que con esfuerzo había logrado un lugarcito en el fondo de la soñada categoría de clase media, es una muestra de inutilidad, de ineptitud y falta de sensibilidad social y sentido común.

Más allá de las estadísticas y números raros a los que recurren los economistas, financistas y vuelteros varios, para hacerla fácil calculá que de cada tres personas, una es pobre.

No es justo. No es digno. No es posible hablar de ningún tipo de crecimiento con ese índice de pobreza.

Y a los eternos defensores de lo indefendible advertimos: ¡No vengan con que “antes escondían las cifras del INDEC”! Los indicadores extraoficiales que siempre se usaron tampoco daban estos números vergonzosos.